EL SUPREMO BRASILEÑO JUZGA A LOS PRESUNTOS MANDANTES DEL ASESINATO DE MARIELLE FRANCO

La Primera Turma del Supremo Tribunal Federal (STF) inició este martes el histórico juicio contra los cinco acusados de planificar el asesinato de la concejala Marielle Franco y su conductor Anderson Gomes, ocurrido en marzo de 2018. El proceso marca un punto de inflexión en la lucha contra la impunidad de las estructuras de poder que operan en la intersección entre política y crimen organizado.
El ministro relator Alexandre de Moraes dejó clara su posición desde el inicio: «Las pruebas presentadas no dejan dudas de que Domingos Inácio Brazão y João Francisco Inácio Brazão fueron los mandantes de aquellos crímenes». La Procuraduría General de la República (PGR) pidió la condena de los hermanos Brazão, el delegado Rivaldo Barbosa, el ex policía militar Ronald Paulo de Alves y el ex asesor Robson Calixto Fonseca, acusados de integrar una organización criminal dedicada al acaparamiento de tierras y control territorial mediante milicias.
Las defensas de los acusados desplegaron argumentos que reflejan la complejidad del caso. Los abogados de Chiquinho Brazão atacaron frontalmente la delación premiada de Ronnie Lessa, ejecutor material del crimen, calificándola de «inconsistente» y sin corroboración probatoria independiente. La defensa de Rivaldo Barbosa sostuvo que no existe prueba concreta de su participación en el plan criminal, mientras que la de Ronald Paulo de Alves argumentó que los datos técnicos de geolocalización no demostrarían coincidencia con los desplazamientos de Marielle.
La PGR presentó una narrativa contundente: los Brazão comandaban una estructura criminal que veía en la actuación de Marielle contra las milicias y la expansión irregular en la Zona Oeste de Río una amenaza directa a sus intereses económicos. «Marielle amenazó los currales electorales de los hermanos y presentó una perspectiva de revocación fundiaria que contrariaba el ya consolidado patrón de poder territorial de las milicias mediante grilagem», afirmó el viceprocurador Hindemburgo Chateaubriand.
La sesión contó con la presencia conmovedora de familiares de las víctimas. Anielle Franco, ministra de Igualdad Racial y hermana de Marielle, declaró ante los periodistas: «Acharon que el cuerpo de mi hermana sería descartable, como piensan que son los cuerpos de personas negras y periféricas». La viuda de Anderson, Agatha Arnaus, y la ex asesora Fernanda Chaves, sobreviviente del atentado, también acompañaron el proceso que busca cerrar ocho años de impunidad para los mandantes intelectuales.
Este juicio trasciende el caso individual para convertirse en un examen de las estructuras de poder que operan en las periferias urbanas brasileñas, donde el control territorial se ejerce mediante la fusión de intereses económicos, políticos y paramilitares. La decisión del STF marcará un precedente sobre la capacidad del sistema judicial para enfrentar a las élites que instrumentalizan la violencia como herramienta de control político y económico, desafiando la narrativa de que ciertos cuerpos son prescindibles en la lucha por la justicia social y la democracia.
