ALERTA SANITARIA: SAG REFUERZA VIGILANCIA FRENTE A NUEVOS BROTES DE INFLUENZA AVIAR EN ARGENTINA Y URUGUAY

El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) elevó su nivel de alerta sanitaria y desplegó un plan intensificado de vigilancia en todo el territorio nacional. La medida responde a la confirmación de un brote de influenza aviar altamente patógena en un plantel comercial argentino y la detección de un ave silvestre portadora en Uruguay. Argentina notificó un caso positivo en un establecimiento de postura comercial ubicado en Ranchos, provincia de Buenos Aires. Uruguay informó sobre un ave silvestre infectada en la zona del Río de la Plata.
Las importaciones de productos avícolas argentinos permanecen suspendidas desde agosto del año pasado, cuando se registró un caso previo de la enfermedad. El proceso de reapertura comercial con Argentina quedó paralizado hasta que el país trasandino recupere su condición de territorio libre de influenza aviar. El SAG activó un dispositivo de monitoreo especial con foco en humedales y espejos de agua, puntos críticos de interacción entre aves migratorias y residentes.
Carlos Orellana, jefe de la división de Protección Pecuaria del SAG, explicó que la situación regional muestra circulación viral activa. «Argentina notificó la detección de un ave silvestre positiva y antes de 24 horas confirmó influenza aviar en un plantel de reproductora», detalló la autoridad. El organismo hizo un llamado urgente a productores para extremar medidas de bioseguridad, manteniendo aves bajo resguardo y evitando contacto con especies silvestres.
El abastecimiento interno no se vería afectado, según el SAG, pues el mercado argentino ya estaba cerrado desde 2023. Brasil cubre actualmente la demanda chilena. La estrategia sanitaria busca proteger el estatus sanitario nacional, que se mantiene libre de influenza aviar desde agosto de 2023. La vigilancia reforzada incluye monitoreo de aves de traspatio, sector considerado particularmente vulnerable ante posibles contagios.
La respuesta institucional evidencia la fragilidad de los sistemas sanitarios regionales frente a enfermedades transfronterizas. La dependencia de mercados externos para el abastecimiento avícola revela vulnerabilidades estructurales en la soberanía alimentaria chilena. La situación exige no solo medidas técnicas inmediatas sino también una reflexión profunda sobre modelos productivos que prioricen la protección comunitaria sobre la lógica mercantil.
