OPINION – La política argentina se encuentran en un momento vertiginoso

a pesar de la sensación de desánimo o de desorientación que a veces invade a la militancia nacional y popular, una serie de hechos han entrado como balazos y esta semana empiezan a acribillar al gobierno en la línea de flotación de su imagen y de su staff ministerial.”

A 6 meses nomás de haber asumido Milei, por un lado, se registró un enorme daño a la sociedad con la enorme transferencia de ingresos y el deterioro de la capacidad de acción de la administración pública en cuestiones elementales como atención de necesidades sociales básicas (alimentación, cuidados de salud, etc) o garantizar la provisión de gas entre otras. Pero, por otro lado, y a pesar de la sensación de desánimo o de desorientación que a veces invade a la militancia nacional y popular, una serie de hechos han entrado como balazos y esta semana empiezan a acribillar al gobierno en líneas de flotación de su imagen y de su staff ministerial.


En este sentido, la marcha universitaria fue el primer hito que golpeó duro, al plantar una bandera con alto consenso social. Ya las marchas de la CGT de diciembre y enero, habían logrado su objetivo de detener judicialmente el capítulo de derechos laborales y gremiales del DNU y condicionó el tratamiento de la ley ómnibus que volcó en diputados por una concurrencia de causas, entre otras la propia impericia de los y las diputades oficialistas.
Queda pendiente que diputados vote el rechazo al DNU que continúa vigente pese al triunfo de la oposición en el senado.
Mientras tanto en el senado el tratamiento de la ley bases, echó luz sobre los aspectos opacados por la estrategia parlamentaria que el oficialismo y la «oposición dialoguista» desplegaron en diputados.


Es importante la cohesión de los bloques de legisladores del frente de todes en ambas cámaras. Obliga al gobierno a negociar con los demás bloques, que levantan el precio de sus votos y deja al desnudo el discurso purista de un gobierno que ya empieza a verse afectado por actos de corrupción.
La idea de un gobierno que no tranza con la política empieza a ser insostenible y, hasta cierto punto, aún la negociación parece tener serios problemas para alcanzar resultados legislativos.
En seis meses no solo no se sancionó ninguna ley enviada por el PEN, sino que el Congreso empieza a tomar la iniciativa y establecer una agenda propia. La movilidad jubilatoria más allá de que sea vetada por Milei, al igual que la marcha universitaria, lo deja entre la espada y la pared.
No menos significativa es la causa que lleva el juez Sebastián Casanello y cuyo fallo acaba de convalidar la cámara federal.
Al escándalo de los alimentos se le sumaron otros condimentos que revelan los conflictos internos de un gabinete que hace agua por todos los costados.
Tampoco en lo que es su principal bandera le está yendo bien al gobierno en relación con su intención de proyectarse políticamente. La baja de la inflación está siendo puesta en dudas por las propias inconsistencias del programa económico, presión del agro para devaluar y aumentos de tarifas proyectadas incluidas. La propia doctrina hace agua, con medidas intervencionistas y la licuación de los efectos de la licuación de sueldos, jubilaciones y ahorros de los sectores medios.


Los acontecimientos son veloces, recuerdan a los de 2001, aún cuando algunas encuestas siguen planteando expectativas favorables a Milei en un porcentaje de los consultados.


En este vértigo los análisis presurosos corren el riesgo de convertirse en perennes tan rápido como se los enuncia, si pierden de vista la sucesión de hechos o si sobrevaloran determinadas circunstancias a la manera de los periodistas de noticiero.
Otear el panorama es necesario para ver el encadenamiento de los acontecimientos previstos e imprevistos que fueron ocurriendo y vislumbrar como se van configurando los escenarios de confrontaciones en curso.

Hernán Cazzañiga
Antropólogo Docente Universitario

Un comentario en «OPINION – La política argentina se encuentran en un momento vertiginoso»

  1. Es difícil tener esperanza con un gobierno así, aún reconociendo lo pobres que fueron los dos últimos. Estamos absolutamente atasxadis, sin poder dar, como sociedad, un salto de calidad.

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