La fascinación por el dolor ajeno

Por milagros lopez Feb26,2024

De lo micro a lo macro

Días atrás caminaba por el área central de Morón hacia el anochecer, aún sin terminar de sorprenderme por el descuido y la presencia constante de roedores saliendo de los desagües y cruzando por las veredas como por arte de magia, haciendo de la escena un paisaje con no pocos matices de sordidez y no siempre la luminaria en óptimas condiciones.

Llegando al cruce de 25 de mayo y Almirante Brown, se hallaba un cartonero aplastando su recolección dentro del carrito, cuando pasa una pareja de no más de 20/25 años y, riéndose, le gritaban “no hay plata eh, no hay plata!”.

Esa es la fascinación por el dolor ajeno. Saber que hay personas que la pasan mucho peor que ellos, los recubre de un halo de poder ficcional y autovaloración infundada por esa perversa concepción (cuasi) supremacista del individualismo y la meritocracia sin abordar contextos y puntos de partida con los que tuvo que lidiar cada cual en esta vida.

Curiosa fue la reacción del cartonero: tan absorto en sus infiernos personalísimos, dejó pasar por completo la humillación pública, y continuó con su faena en silencio. O quizás no dejó pasar nada, pero entendió que, de haber reaccionado con la adecuada dignidad, hubiera terminado probablemente demorado por efectivos policiales, su familia sin morfar esa noche y las siguientes, y los parroquianos de la confitería a escasos metros del episodio, insultando al “negro de mierda” y solidarizándose con esos “Pobres chicos, limpitos, bien vestidos, que sólo bromeaban”.

La única víctima es la que está socialmente condenada para siempre. Y los que se autoperciben “decentes”, cada día tienen menos capacidad de esconder la pestilencia que llevan dentro.

https://youtube.com/watch?v=sXKvpjhfVtk%3Ffeature%3Doembed

Veneno social en circulación

Veo y palpito este presente, y otra vez veo reverdecer en todo su dramático sentido a esta canción de José Larralde.

La laceración física y moral de la mano de la súper-explotación laboral, acompañada de la constante extorsión psicológica de quitarles el pan a tu familia y a vos mismo, es una profunda canallada que cobra vitalidad en contextos socioeconómicos y políticos como el actual.

Difícil escenario de raíz sociocultural

Los gobiernos fallidos, tarde o temprano caen, lo cual no es garantía que aquello que lo suceda haga las cosas mejor. Son riesgos que en determinadas circunstancias, los pueblos necesitamos afrontar. Pero ya nos insertaron el veneno social. En buen romance, la larga caterva de pensamientos espantosos, tales como egoísmo, intolerancia, violencia urbana y rural, individualismos en la mayoría de los sectores medios y medios bajos, conspiranoicos, terraplanistas y demases, seguirán fuertemente enraizados entre nosotros.

Modificar esas matrices de pensamiento y conductuales a escala social, en el mejor de los casos, demora varios períodos gubernamentales y una profunda revisión de los mensajes que se imparten desde los grandes multimedios, incluyendo la proliferación de toda clase de dislates demenciales en las redes sociales, en su gran mayoría sin respuestas oficiales, concisas y absolutamente claras que echen por tierra, empírica y teóricamente, esas mentiras.

Etapa de serios desafíos para la dirigencia política

Lejos de la quietud reinante los últimos años o bien ese abuso de la estrategia de los lentos movimientos de ajedrecistas, hoy día buena parte del pueblo trabajador, sumido en la angustia e incluso el hambre causados por el golpe de nocaut deliberado que les espetó el actual gobierno, luego de llegar tambaleando por la cornisa financiera durante el anterior, no puede esperar grandes proyectos que se vislumbren irrealizables o utópicos, por más bellos que luzcan a priori. Tampoco pueden volver a entusiasmarse desde la quietud, la paciencia y los benditos “tiempos” cuando los que esgrimen estos sofismas tienen sus vidas acomodadas y el pueblo más postergado no tiene la cena en su mesa familiar.

La oposición a la coalición gobernante actual podrá re-enamorar ó al menos despertar una luz de esperanza en esa amplia franja de votantes históricos de cuanto proyecto nacional popular hubo en este país (incluso el que traicionó arteramente sus promesas de campaña, y que se extendió durante los años 90´s), mostrando un proyecto que ofrezca soluciones urgentes, prácticas, realizables y entendibles, y cuyos grandes trazos de recuperación nacional se visualicen como hecho complementario a plazos, digamos, quinquenales. Es decir, cuyo horizonte sea perceptible y permita proyectar en la pequeña realidad de cada familia.

Por cierto, las conductas dirigenciales, de una buena vez, necesitan mostrarse y ser efectivamente ejemplares, sumamente resolutivas, para que las directrices trabajadas esencialmente por vías foráneas, tendientes a esparcir culturalmente al interior de nuestra sociedad cierta resignación, fatalismo e incluso beneplácito de cara a una sutil pero firme disgregación nacional, liquidación de territorio y recursos naturales, no logren su cometido “evangelizador” desde los mensajes constantemente divulgados por los principales “formadores de opinión” en los medios masivos, debidamente replicados en todas las redes sociales.

Me pregunto, así las cosas, si la dirigencia que enfrenta –o dice que- estos avasallamientos, reconstruirán más pronto que tarde la fortaleza, la audacia y el sentir patriótico y humanitario suficiente para librar esta batalla sin cuartel.

Atenti con las distracciones deliberadas

Mientras tanto, en un necesario volver a las fuentes en toda la línea, propongo tener muy en cuenta estos párrafos que eternizó Noam Chomsky en “Manipulación mediática” (2012):

“El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética (…) mantener la atención del público distraído, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a la granja como los otros animales…”

Viene pasando demasiada agua por este río torrentoso de nuestra vida nacional. El gobierno bombardea sin piedad con pésimas noticias en todas las áreas que afectan la vida integral de la gran mayoría de las personas que habitamos este país. Las resistencias mayormente sociales y sindicales se incrementan.

Los rumores de crisis internas y asonadas dentro de palacio están en boca de todos. Pero cuidado, no sea cosa que una vez más, el viejo sabio de Noam dé en la tecla con sus conceptos, y nos estén intentando “distraer” mientras terminan de abrochar una entrega nacional de magnitudes sin precedentes, y de casi imposible recuperación posterior.

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