«Este genocidio fue pensado y calculado por Rivera» . Dijo Mónica Michelena al recordarse los 193 años de la Masacre de Salsipuede

El 11 de abril de 1831 se llevó a cabo el genocidio de Salsipuede, ordenado por el primer presidente de la República Oriental del Uruguay, José Fructuoso Rivera, donde fueron ejecutados mas de 500 charrúas de ese territorio.

En dialogo con Mónica Michelena, Antropóloga Charrúa, referente de la comunidad “Bascuadé Inchalá” y presidenta de la organización CONACHA, detalló sobre la fatídica masacre contra sus ancestros. “Fue pensada y calculada por Rivera, muy pensada y calculada hasta en los pequeños o grandes detalles, como fueron el reparto de los sobrevivientes” Cuenta, y que “los separaron, a los 300 sobrevivientes” Y anticipado a la masacre y la captura de quienes no fueron ejecutados, relata que “en realidad, fue una emboscada, una vil emboscada” Ya que “ los llevaron con engaños hasta el kilómetro de la ciudad de San Juan, dejaron las armas, invitados para ir a recuperar un ganado que los brasileiros habían robado, y bueno con este cuento, reunieron a más al 500 charrúas y los rodearon con el ejército de 1900 soldados, y ese ejercito estaba compuesto por tres partes, el ejército mismo de Rivera, el ejército de un capitán del Imperio de Brasil, Barbosa, y también el ejército de general Lavalle que estaban del otro lado del río” Y con esa acción intentaron exterminarlos pero “ no lo lograron” Expresa, y que “ de los 300 más de 50 escaparon” Asegura, basándose en los datos oficiales y que pudieron haber sido más de esa cantidad,

También habló del reparto de sobrevivientes, la separación de los niños de las madres, el silenciamiento de sus prácticas culturales, como de su lengua y del proceso de ese reparto que se fue dando en el camino, en una distancia transcurrida de alrededor “400 kilómetros” repartiéndolos en “ las estancias, en las asciendas, pasaron por la puerta de la Ciudadela, que es también lugar de memoria, y bueno, también los encerraron, en un galpón, y luego los repartieron”.

Este hecho atroz, similar al genocidio de la mal llamada campaña del desierto llevado a cabo por Rocca en Argentina, dijo que “el reparto fue como que fueran las familias de la alta sociedad, perdían una chinita, un chinito, niñas y niños; como que fuera esclavos eran entregados con la condición de que los cristianizaran”. En ese sentido describió que “los tenían hasta los 18 años” Y a los niños y niñas, cuenta Mónica, “les sacaron las madres” siendo niños de pecho”. O sea que “estaban amantando todavía, igual se los arrancaron” Entonces también relata que las “damas de la sociedad, le escriben a Rivera una carta, que no pueden calmar los gritos del dolor de las madres Charrúas que se arrancan el pelo, por el gran sufrimiento, al ver que les sacaban a sus hijos” En tanto la carta “no tuvo nada respuesta” por parte de Rivera. Es así que, asegura Mónica, que se lleva a cabo un proceso de desmembramiento y que todo eso atravesó el tiempo hasta llegar a la contemporaneidad donde comienzan con un proceso de recuperación de la identidad y de contar la historia de otra manera.

De estos hechos de memoria que ha sido parte de ese proceso de revertir la negación y la invisibilización se refirió a la continuidad, siempre con la lucha por el reconocimiento y por los derechos de estos pueblos milenarios. “Hoy en día nos estamos levantando, estamos corriendo el velo de la invisibilización” expresó.

El día 13 y 14 se juntan en homenaje a los 193 años de Salsipuede, en el sitio de la memoria, cerca de Tiatucura, Paisandú.

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