Cristina Kirchner: “Está probado el fracaso de todas estas políticas”

Mientras el peronismo ebulle internamente en la búsqueda de cómo posicionarse frente al gobierno de Javier Milei, su principal –y, por ahora, única– líder política volvió a romper el silencio con un mensaje dirigido a eludir el «dogmatismo». Cristina Fernández de Kirchner reapareció a través de un audio que envió al plenario de la Mesa Nacional de Nuevo Encuentro que conduce Martín Sabbatella, alineado con Máximo Kirchner, en el que advirtió sobre el tarifazo y la crisis de deuda que atraviesa la Argentina. «El cuadro se agrava cada vez más», advirtió la expresidenta, que la última vez que había levantado el perfil había sido a mitad de febrero con un documento de 33 páginas en el que analizaba los ciclos de endeudamiento y ajuste que habían derivado, hoy, en el gobierno de Javier Milei. Frente a ese escenario, y a un peronismo disgregado, que pivotea entre los pase de factura, la resistencia con aguante y el intento de construir una mesa institucional que reemplace la ausencia de liderazgos claros, CFK vuelve a insistir en que la oposición al modelo de Milei debe ser desde «la comprobación empírica» y no «desde el consignismo». 

El audio, que dura poco más de dos minutos, lo dio a conocer Nuevo Encuentro desde su cuenta de Twitter mientras se llevaba a cabo el plenario de la organización en Morón. «Estoy segura que ustedes coincidirán conmigo, resulta imprescindible abordar y profundizar la situación del país», arranca CFK y aprovecha, inmediatamente, para hacer alusión al documento que había publicado el 14 de febrero –«el Día de San Valentín», como destacó ella entonces irónicamente– titulado «Argentina en su tercera crisis de deuda. Cuadro de situación». En aquel texto, la expresidenta adelantaba la necesidad de analizar el gobierno del libertario Milei, con su plan de ajuste feroz que provocará «una suerte de caos planificado», desde una perspectiva «histórica, política y social».  

«Tal cual lo preveíamos, el cuadro se agrava cada vez más, agregándose ahora la cuestión del precio de los servicios públicos esenciales», cuestiona en el mensaje a la militancia de Nuevo Encuentro y, refiriéndose con el incremento tarifario del más del 400 por ciento que el gobierno habilitó para el consumo de gas, señala: «El aumento de las tarifas, que en realidad debe implicar, ni más ni menos que discutir o rediscutir la cuestión energética y su marco regulatorio en Argentina, significarán sin lugar a duda un punto de inflexión en los tiempos que vienen». 

CFK, en su audio, hace hincapié en dos puntos: el tarifazo –que, según opinan varios dirigentes peronistas, será la gota que colmará el vaso del mal humor social (aunque no muy convencidos, concientes de que ya habían anticipado lo mismo para marzo)– y el endeudamiento, que CFK identifica como el principal motor de las crisis en la Argentina. «Deuda externa y energía deben ser dos vectores que se entrecrucen en la construcción de una Argentina diferente, y nuestra oposición al modelo que nos plantean desde un dogmatismo e ideologismo absolutamente incomprensible, no debe ser precisamente desde el dogmatismo también, o desde el consignismo. Sino desde la comprobación empírica. Las opiniones pueden variar, (pero) los hechos son sagrados dijo alguien, ¿no? Bueno, la comprobación empírica del fracaso de estas políticas, que no son nuevas, ni mucho menos originales», señala la expresidenta, en mensaje anti «dogmatismo» que cumple dos objetivos: advertir al frente interno y, a su vez, diferenciarse de Milei. 

El primer mensaje no es una novedad: ya lo había deslizado en el documento de febrero en el que señalaba que el peronismo tenía que volver a dar discusiones que antes había clausurado, como la «actualización laboral», la lucha contra la inseguridad o la calidad de la Educación pública. «El dogmatismo te ata a una consigna que no te permite solucionar el tema. Hay que ser realistas y estudiar los temas sin dogmas, eso te permite ser más creativo», explican en el entorno de CFK. 

«Ella ve que algunas de nuestras consignas están agotadas, que no vamos a sumar votos desde los mismos lugares», analiza, mientras tanto, un dirigente bonaerense que observa, como muchos, que el peronismo está en una situación de pasividad y desorden que, tarde o temprano, tendrá que resolver. El gran problema es, como siempre que el peronismo se convierte en oposición, la ausencia clara de liderazgos. Ya que CFK, si bien se presenta como una de las pocas líderes indiscutidas del peronismo, no termina de ocupar espacios institucionales de poder –como la presidencia del PJ o una hipotética candidatura en 2025– que permitan ordenar el tablero. 

El peronismo se viene rompiendo la cabeza buscando cómo reconfigurar su rol opositor frente a Milei hace tiempo. Hasta ahora, la postura de CFK y La Cámpora ha sido más de repliegue y cautela, de dejar que la resistencia y la bronca «comience por abajo», mientras que ellos sostienen, al menos en el Congreso, una voluntad firme de no tranzar en lo más mínimo con el gobierno. Una postura que, según identifican sus detractores internos, tiene desanimada a parte de la militancia. Máximo Kirchner, mientras tanto, mantiene una relación tensa y sinuosa con quien se configura como más candidatable para 2027: el gobernador Axel Kicillof, que comenzó a abrir su juego y a tallar un liderazgo por fuera de la frontera bonaerense. 

En la mezcla, por otro lado, hay que sumar a Sergio Massa, que viene manteniendo un perfil bajo, pero que tiene a su esposa y principal socia política, Malena Galmarini, diciendo en los medios que el peronismo «tiene que reinventarse». Todos, de una manera u otra, disputan la organización del «NO» a Milei, sabedores de que quien mejor represente ese rechazo será el próximo candidato presidencial. Faltan solo unas semanas para que comience oficialmente la carrera para 2025 –elección que funcionará como preludio de la configuración de los liderazgos que conducirán la batalla de 2027– y estas tensiones internas no tardarán en profundizarse.

Pragmatismo como antítesis de Milei

El mensaje de la expresidenta, mientras tanto, también es una forma de diferenciarse del propio Milei. «El mileísmo es totalmente dogmático, es casi religioso en su visión de mundo. Nosotros no lo somos, nos acusan de eso pero nunca lo fuimos», destacan en el kirchnerismo que, aprovechando la discusión energética abierta por el tarifazo, señalan lo que consideran que es un hito del pragmatismo del gobierno de CFK: la estatización de YPF. «Cristina estatiza el 51 por ciento y se queda con la mayoría para manejar la empresa, pero después sigue cotizando en bolsa como cualquier empresa privada. Pensá que la primera empresa que perfora Vaca Muerta es Chevrón. Eso no es ser dogmático, es avanzar hacia un objetivo estratégico, como estatizar la principal empresa petrolera, bajo criterios capitalistas y teniendo socios norteamericanos, chinos o uruguayos», insisten en el Instituto Patria. 

Una diferenciación que, a menos de 48 horas de que Javier Milei anunciase un alineamiento total con Estados Unidos, es también un posicionamiento en materia de política exterior.

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