Con un bidón de nafta

El problema que esto -que debería ser un debate interno- se expone, fogonea y explicita públicamente, en un país donde mucho más de la mitad de su población vive en la pobreza e indigencia y en donde se está buscando implementar un plan de dependencia y destrucción de un modelo de bienestar gestado desde la década de los cuarenta. Una disputa que, expresada en ese marco, parece hasta casi obscena.

En el peronismo está en crisis un modelo de conducción y de construcción política, y allí parece estar la centralidad del debate. Para muchas compañeras y compañeros no hay ninguna duda sobre la importancia y la trascendencia de Cristina Kirchner, pero es ya evidente que “la compañera” tira líneas, abre debates, construye agenda… pero no está embarcada en un proceso de armado de su propio espacio. Lo ha explicitado a propios y extraños, e indudablemente sostiene el rol de su hijo en esa tarea.

Sin embargo, el modelo de construcción de La Cámpora está seriamente cuestionado. El sistema de bajar órdenes y poner/sacar figuras de un lado a otro, o generar puestos en el Estado, parece agotado, pero a la luz de situaciones que se siguen presentando, no ha sido asumido en su integralidad por la propia organización.

LC ha ido perdiendo inserción en numerosos lugares del país, sin niveles importantes organizativos, con baja masiva de militantes en numerosas provincias, con una metodología de trabajo que en muchos casos tenía una gran dosis de voluntarismo, pero, “cero” desarrollo territorial: «pintaban una escuela en el barrio, sacaban un par de fotos, las subían al facebook y eso lo mostraban como trabajo de base”. Esta somera descripción se reprodujo en incontables lugares, sin pretender menoscabar el esfuerzo de los militantes que emprendieron esas tareas. La responsabilidad en cada lugar era, y es, de los referentes nacionales o provinciales.

La forma en que se fueron eligiendo los candidatos a diputadxs nacionales en muchas provincias, a través de los años, merece una atención especial. Ejemplos sobran, pero veamos uno de ellos: En el otrora espacio “Encuentro por Santa Fe” conducido por María Eugenia Bielsa se comentó largamente la reunión entre la arquitecta rosarina que ostentaba un tercio de los votos de la interna frente a Omar Perotti con un referente de LC.

En dicho encuentro se le propuso que sea segunda en la lista de diputados nacionales detrás de Marcos Cleri. Ella planteó encabezar la lista y que el candidato de dicha organización fuera en segundo lugar, primero porque no corría riesgo su designación, y por otro lado se ampliaba la base de votantes, pues su representación era mucho más abarcadora que el propio kirchnerismo. (razonamiento demoledor).

El emisario le dijo que no tenía atribuciones para acordar eso, y que iba a hacer las consultas del caso y volvería a comunicarse; cuestión que nunca concretó, como tampoco dio retorno sobre el planteo que MEB le realizara sobre que, al haber obtenido un tercio en las elecciones, le correspondía, por lo menos, el lugar tres de la lista y le mencionó el nombre del sindicalista que debería ocupar ese lugar. Los hechos posteriores dieron cuenta de que esa forma de armar las listas son parte del problema y no aportaron ninguna solución a la construcción de un espacio representativo del kirchnerismo en esa provincia y en muchas otras.

Todos acuerdan que hay que bajar los decibeles, pero la publicación de flyers dando cuenta de pertenencia o desconocimiento de tal o cual conducción embarra la cancha, no aporta. Y esto no lo hacen referentes en el conurbano profundo, sino personas con representación institucional, dando toda la impresión que cuestiones políticas pasan a ser personales y se llevan puesta la posibilidad de acordar estrategias, aún en las diferencias.

El problema se agrava, pues estos enfrentamientos se trasladan a las organizaciones políticas afines, a los sindicatos, a toda la geografía nacional, donde los dirigentes y militantes tratan de hacer equilibrio entre el respeto a Cristina por un lado y las críticas que vienen señalando en la intimidad, por el otro. El inmovilismo se transforma automáticamente en un elemento que condiciona el accionar colectivo.

La concepción y conformación de frentes de masas, quizás uno de los aportes más importantes de la experiencia revolucionaria de los años sesenta y setenta, no fue tomada en cuentao no se supo implementar por parte de la conducción de la estructura conducida por MK. Esto, merece señalarse, pues los hechos ameritan a pensar desde dónde se concibe la política, y a partir de allí los métodos y las acciones encuentran caminos que a veces se alejan de las necesidades concretas de la comunidad, más allá del discurso que se tenga frente a cada realidad o lugar donde se desarrolla esa práctica. En todo caso, cabe preguntarse cómo es esa vertebración entre lo estatal y el entramado social, comunitario, de base, organizacional en distintos niveles.

Si la discusión ayer y hoy sigue siendo por quién tiene la lapicera o el protagonismo de algún dirigente, los petardos que se tiren de cada lado terminarán quemando a todos; pues no es lo mismo armar una molotov todos juntos, que andar transitando al lado de un incendio forestal, con un bidón de nafta pensando que nada nos va a pasar.

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