Brutos, pobres y sobre todo tristes

El proceso de gobierno anarco-capitalista iniciado en diciembre de 2023, ha demostrado prontamente su carácter elitista y anti pueblo, sin detenerse en detalles, al parecer mínimos, como el hambre, la muerte por falta de medicamentos, un furibundo ataque a la educación, la ciencia y sobre todo, a los derechos elementales que el ciudadano de la argentina pudo conquistar a los largo de casi cien años.

Las ideologías han muerto, se puede escuchar o leer a diario, sin embargo, estamos asistiendo impávidos e inmóviles casi, al desarrollo de una variante ideológica de extrema derecha, casi una mirada hitleriana de la vida y la sociedad que avasalla con todo y todos quienes osen manifestarse contrarios a la misma.

 La primera consecuencia palpable de las medidas económicas y políticas abordadas por el anarco-libertario en el poder, han ido el empobrecimiento desmedido de quienes ya se encontraban en situación, cuanto menos delicada y que hoy sencillamente ya no alcanzan a hacer una comida diaria, no mencionemos el pago de servicios o de transporte, que ya no son parte de lo urgente en estos hogares. Ahora, la clase media, votante por excelencia de este presidente actual, también está sufriendo los embates de dichas medidas, aunque, si bien ya lo comenzaron a sentir, aun cuentan con el privilegio de un «colchón», que les permitirá soportar algún tiempo, pero no mucho; Cómo será  de seria esta afirmación que el propio Messi de las finanzas( lease ministro Caputo) ha salido a reclamar mesura a las empresas de medicina prepaga, ante los abusivos aumentos, que en tres meses llevan un promedio de 150 %, justamente él, quién firmó el decreto que permite y alienta la voracidad empresaria para que hagan a su antojo el desmadre tarifario actual.

El colchón antes mencionado no se podrá multiplicar, por lo que es claro que al comenzar a menguar, la propia clase que apoya este delirio político, comenzarán a manifestar su inconformismo.

El ajuste no lo paga la gente de bien

Esa frase que ha repetido hasta el cansancio, como una especie de mantra durante la campaña electoral, hoy cobra sentido, y es que justamente, como siempre se ha dicho en el país, las clases altas son «la gente de bien» y no están ni por casualidad pagando el brutal ajuste. Muy por el contrario, es esa clase, la misma que siempre se enriquece más y más, sin importancia del color político que more en la casa Rosada, ellos son los dueños de las empresas, los bancos, los campos, las petroleras, por ello es fácil deducir cual es el objetivo último del gobierno que encabeza Milei y diseña Macri, empobrecer, enfermar entristecer a la población y en ese marco, extranjerizar las riquezas del país, tan apetecidas por los grandes conglomerados empresarios mundiales, y hoy a punto de realizar su sueño dorado. litio , petróleo, pesca, minerales, campos fértiles a disposición sin disparar un solo tiro, les bastó con poner a un delirante manipulable al frente del ejecutivo, para que todo se haga realidad.

La oposición política está resultando absolutamente funcional a este proceso, no se explica si por complicidad o es que acaso la tormenta anarco-capitalista está haciendo mella en la capacidad de reacción que debiera caracterizar al campo popular ente semejante atropello. Las centrales sindicales han optado por mirar para la derecha, mientras cada gremio, de manera independiente dan sus peleas en soledad, lo que claramente le quita contundencia, y los pone como pichones al tiro de las fuerzas represivas de Bullrich y Macri El Negro.

Prontamente comenzarán a tratar el nuevo proyecto de ley que pretenderá enajenar el patrimonio estatal, y al parecer ya tendrían los números para tal propósito, puesto que no imagino que habiendo fracasado en el intento de la Ley ómnibus, vayan a insistir sin antes haberse garantizado los votos, para esta vez, no pasar por otro papelón y fracaso.

A escasos ciento vente días de asumido quién se jacta de hablar con un can fallecido, nos encontramos entonces, más pobres, muy desconcertados y con una carga de tristeza enorme sobre nuestras espaldas, brutos? no, eso ya lo traíamos de otros tiempos, solo que ahora hemos encontrado quién nos represente, entonces lo nombramos presidente.

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