Acto sin pacto: el plan B que maneja el Gobierno en caso de llegar a Córdoba sin la ley Bases 

En Casa Rosada ya comienzan a aceptar lo evidente: más allá de sus deseos, no van a llegar al 25 de mayo con la ley Bases y el paquete fiscal aprobados. El propio Javier Milei habló del tema al finalizar el homenaje que, con busto incluido, le hizo a Carlos Menem en Balcarce 50 el martes al mediodía. “No hay problema, las reformas estructurales son para el largo plazo y si no es en mayo, será en junio o en julio, pero las reformas estructurales tarde o temprano las vamos a hacer”, dijo. En su entorno confirman que el texto sólo se firmará si las leyes están aprobadas, pero que, más allá de que eso ocurra o no, ese día igual habría un acto en Córdoba. «Principio de revelación», dicen en el círculo íntimo del mandatario para explicar lo que quieren mostrar durante el supuesto acto sin pacto. La del «principio de revelación» es una de las frases más repetidas del Presidente cuando habla de «dejar en evidencia el funcionamiento de la casta»

«Sin bases no hay pacto», repiten sus laderos y recuerdan que así lo dijo Milei durante el discurso que dio durante la apertura de sesiones ordinarias el primero de marzo. En esa línea, el ministro del Interior Guillermo Francos había dicho horas antes de las declaraciones de Milei que, si bien «están avanzando» y «tratando de conciliar las propuestas de cambios» con los bloques de la oposición amigable para tener listo el dictamen final lo antes posible, aquello «no depende de nosotros, sino de los senadores. Puede ser que algunos no estén proclives a terminar esto para el 25 de mayo«. Es decir, es posible que ese día el Presidente haga igual el acto en Córdoba y aproveche la ocasión para hablar mal de aquellos que «no fueron proclives a colaborar», y reforzar su discurso confrontativo con el «sistema político» en general.

En un principio estaba pensado que Milei asista en Córdoba a un Te Deum y que luego de eso encabece el acto con los gobernadores que acompañan al gobierno nacional en la estancia Paz, un predio que supo ser de Julio Argentino Roca, el otro expresidente que Milei admira, además de a Menem. Allí, incluso, se iba a condecorar a los mandatarios provinciales con «la Orden de Mayo», un reconocimiento que se utilizaba para destacar a personalidades del extranjero. Luego, habían evaluado que el acto debía ser más corto y que Milei no asista al Te Deum. En este momento todo está por verse.

En Casa Rosada, desde el principio de la gestión, subestimaron los tiempos del Congreso. Creyeron que la ley Bases podía ser aprobada rápido y sin negociación durante las sesiones extraordinarias, cosa que no ocurrió, y el fracaso en febrero fue tan grande que la ley tuvo que volver a comisiones. En el segundo round, y luego de haber trabajado para que las normas se aprueben en la Cámara de Diputados –cosa que finalmente, y tras mucho diálogo con la oposición amigable, sí se concretó– pensaron que en el Senado se trataría de un «trámite exprés». Uno de los errores que cometieron, por ejemplo, fue no llevar adelante las negociaciones en espejo, es decir, invitar y conversar con los senadores mientras negociaban con los bloques de diputados. Eso hoy tiene sus consecuencias y por eso el proyecto, que ya fue aprobado en la Cámara de Diputados, sufrirá una serie de modificaciones en el Senado que lo harán regresar a la Cámara baja.

Francos; el vicejefe de gabinete, José Rolandi; el asesor de Milei, Santiago Caputo, y el hombre de confianza de Karina Milei, Lule Menem, entran y salen de los despachos de Casa Rosada y del Congreso para tener distintos encuentros con legisladores y gobernadores. El objetivo es consensuar los cambios y que, una vez que el texto llegue a Diputados, los legisladores solo tengan que levantar la mano. Durante la tarde del martes, por ejemplo, el bloque de la UCR en el Senado se reunió para elaborar un punteo con los cambios que ellos proponen para los proyectos de ley. El encargado de recolectar todos los reclamos es Rolandi.

Si todo va como estima el oficialismo, el jueves lograrían el dictamen en el Senado. Al recinto, por disposiciones de la Cámara Alta, recién se podría ir una semana después, es decir, pasado el 23. En ese escenario, los proyectos contarían con la aprobación antes del 25 de mayo. El problema es que, como el texto sufriría modificaciones, deberá volver a la Cámara de Diputados. Eso hará que las leyes finalmente no estén aprobadas antes del 25. Es decir, el pacto no se firmaría. 

El que no estaba al tanto de las definiciones del Presidente, del ministro del Interior y de otros miembros del círculo íntimo de Milei sobre la postergación del pacto de Mayo –en caso de no tener las leyes aprobadas– fue el vocero presidencial Manuel Adorni. Mientras todos decían que la firma se postergaría, él salió a remarcar –desde su canal de difusión oficial– que «en algunos medios están insistiendo con la posibilidad de que el Pacto de Mayo se postergue: no hay chances de que esto ocurra«. Minutos más tarde, cuando las declaraciones de Milei a C5N comenzaron a circular por los distintos medios de comunicación, el vocero eliminó el mensaje que había enviado. 

Otro dato que deberán tener en cuenta tanto en Casa Rosada como en el Congreso de la Nación es que el día que las leyes se traten en el recinto de la Cámara Alta distintas organizaciones sociales, políticas y sindicales están organizando una marcha en las inmediaciones del palacio legislativo para ejercer presión y que los senadores no voten a favor. Así lo adelantó uno de los secretarios generales de la CGT, Pablo Moyano, cuando este martes confirmó que la central obrera se sumará a los demás sectores que están convocando a una movilización para esa jornada.

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