16 MIL PALABRAS, 100 TESTIMONIOS, 50 IMÁGENES PARA PALESTINA E ISRAEL

En esta guerra de bombardeos contra la población civil de la Franja de Gaza, y colateralmente, contra la que habita en Cisjordania, Israel ha desplegado su máximo poderío, demostrando el masivo apoyo militar y de inteligencia de los Estados Unidos y otras naciones de la OTAN, pero también de diversos países, vistos a priori como ‘árabes, enemigos de Israel’.

Esa ayuda del complejo militar-industrial occidental al gobierno de ultra-derecha hebreo para la aniquilación de los palestinos tuvo, en medio año, el manifiesto aval político y diplomático de toda la Unión Europea, un factor indispensable para sostener una agenda de ‘buenos y malos’, y su brazo civil más relevante, los medios de comunicación.

Como se dijo desde el principio, la incursión y masacre de Hamas del 7 de octubre de 2023 no puede justificar nada de lo que ocurrió en estos 180 días, porque en la base y antes de esos muertos y secuestrados hay un dato insoslayable: la Franja de Gaza está cercada por tierra, mar y aire, es decir, que es campo de concentración desde hace más de una década, con o sin, antes y después del hecho barbárico del 7 de octubre.

La escala de los ataques del ejército israelí a la población de Gaza superó en los primeros 100 días un Kilotón, equivalente a tres bombas atómicas, y en 180 días, más que todas las bombas que el ejército norteamericano arrojó en Vietnam.

La Corte Internacional de Justicia aceptó escuchar la demanda por genocidio iniciada por Sudáfrica, con apoyo de 70 países. Y Sudáfrica, de pleno derecho, país que conoció los guetos y al apartheid, argumentó con juristas de las más prestigiosas instituciones (incluso un ex juez de esa Corte Internacional) por qué acusa a Israel de genocidio. A diferencia de otras sentencias, en ésta, que fue favorable a Sudáfrica y reconoció que el estado sionista lleva a cabo acciones que habilitan un genocidio sobre la población palestina, los condenados no fueron algunos criminales o jerarcas sueltos, de tantas otras horrendas barbaries como la de la ex Yugoslavia. Es el propio Estado de Israel el condenado por genocidio. Y el Tribunal concedió al gobierno de Tel Aviv un plazo para que ‘cese’ toda acción conducente al genocidio, lo que no ocurrió, sino que se profundizó (ver link).



Reuniones ‘urgentes’ del Consejo de Seguridad de la ONU no lograron en meses una Resolución que acercara la paz. Y la única que se logró votar es porque no fue ni rechazada ni vetada por Estados Unidos. El 18 de octubre el gobierno de Joe Biden vetó en la ONU una ‘pausa humanitaria’ cuando había 3.500 palestinos de Gaza asesinados; vetó otra el 8 de diciembre cuando los palestinos muertos en Gaza eran 17.000 y vetó otra cese del fuego en el Consejo de Seguridad, el 20 de febrero cuando los palestinos masacrados en Gaza eran 29.000. Y la Resolución que se votó en pos de un cese del fuego avanzó porque EE.UU se abstuvo. Pero tampoco fue respetada por Israel que continuó con los bombardeos.


Rafah 18 marzo 2024 Foto Abed Rahim Khatib

El 19 de febrero la Corte Internacional de Justicia de La Haya (ver link) inició las audiencias para determinar si los 57 años de ocupación de los territorios palestinos (desde 1967) y la supresión de los derechos humanos básicos constituyen, o no, apartheid. La demanda la presentaron 52 países., incluyendo China, Pakistán, Bolivia, Qatar, Kuwait, Sudáfrica, Turquía y Colombia. El primer ministro israelí desconoció al Tribunal.

No es prejuicioso ni antojadizo ni arbitrario afirmar que Israel no respeta a ningún tribunal internacional, ni respeta las Convenciones de guerra suscriptas por la comunidad internacional, ni respeta las Resoluciones de las Naciones Unidas. Y tampoco admite veedores internacionales. Y prohíbe que las diversas agencias de la ONU entreguen las miles de toneladas de alimentos, medicamentos y elementos básicos que hace meses están estacionados en la ruta que va de Egipto a la Franja de Gaza. Los permisos concedidos, en meses, equivalen a la cantidad de camiones que ingresaban en un día…

Está a la vista la decisión de eliminar por hambre, insalubridad, carencia de agua, combustibles, antisépticos y medicamentos a la población palestina. Eso es genocidio, incluso si dejaran de arrojar bombas, porque los 2.300.000 millones de habitantes de Gaza viven en un gueto del que nadie sale y al que nadie entra, y los ministros del gabinete israelí afirman que no hay nada que se llame ‘Palestina’ y que la Franja de Gaza les pertenece (ver link). Los pocos que salen, a partir de acuerdos triplemente revisados por Israel y Egipto, es por razones de salud extremas. Y algunos de los que salen, como en otras tantas fronteras del mundo, es porque pagan cientos o miles de euros a algún uniformado, como reporta la Deutsche Welle 

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